| |
Por el año 1830 se preparaba a zarpar
del puerto de Santander el "Almería". Había gran
actividad en el muelle de Albareda; cajones, baúles (a los
que se les llamaba medio mundo) y maletas, subían o bajaban
ruidosamente.
El capitán Verdaguer vigilaba todo el trabajo, no podían
faltar los víveres para dos o tres meses de viaje que les
llevaría para llegar a América.
Un joven de estatura regular, nervioso
y decidido, de cabellos negros y mirada profunda, se destacaba
entre los viajeros. Se le notaba la emoción que le causaba dejar España, su
noble patria, el tranquilo valle de Soba (Castilla la Vieja ) enclavado
al sudeste de la provincia de Santander, cruzado por el río
del mismo nombre: muchas generaciones de Zorrillas, de los del
pueblo de San Martín, nacieron y crecieron a la sombra del
escudo secular de sillería venerando su divisa montañesa,
severa y alentadora: "Velar se debe a la vida de tal suerte, que
viva quede en la muerte".
El momento de zarpar había
llegado, grandes aparejos fueron izados y las velas se hincharon,
orgullosas de dar movimiento al buque que inició la marcha
obedeciendo los mandatos del timón. Juan Manuel vio esfumarse
lentamente la tierra. Poco a poco sólo
pudo contemplar cielo y mar. Permaneció inmóvil hasta
que se hundían los últimos rayos de sol y aparecían
las primeras estrellas.
El mismo 18 de julio de 1830, la nave
peninsular, luego de atravesar el Atlántico, alcanzaba
el puerto de Montevideo. Vestía oscura levita, pantalón
claro, cuello almidonado y plastrón negro, bastón
y galera de felpa. Miraba ansiosamente las pequeñas embarcaciones
que se disponían
a transportar pasajeros a tierra. En una de ellas llegó un
caballero, al que reconoció de inmediato. Era su tío,
don Pablo Zorrilla de San Martín que vivía en Montevideo
desde 1790. Lo acompañaba su hijo Daniel que luego fuera
ministro del general Flores. Un carruaje los trasladó a
su domicilio de la calle Buenos Aires esquina Misiones. Allí le
presentó a su esposa Manuela Larrobla (hermana del presbítro
Juan Francisco Larrobla) y a sus hijas Rosa, Goya, Amelia, Carmen
y Eloísa.
Su primer empleo lo encontró en el
almacén de artículos
navieros que poseía don Pablo, dos años después
se independizó, ocupándose de la compra y venta de
ganado. Adquirió grandes extensiones de campo por pocos "patacones",
en el lugar denominado "Piedra Sola", a los que aún se les
llama "los campos de Zorrilla". Fue ayudante de Manuel Lavalleja
durante las guerras civiles.
En su casona realizó memorables veladas donde reunió arte,
ciencia y danza. Allí surgió el romance de Juan Manuel
con Alejandrina del Pozo y Aragón, hija de don Francisco
María del Pozo y Antonia de Aragón. Su tío,
José María del Pozo, ingeniero de los reales ejércitos,
construyó la fortaleza del Cerro y fue autor de los planos
de la Ciudadela.
La boda se realizó en la parroquia de San Francisco. Sus
padrinos fueron doña Antonia de Aragón de del Pozo
y don Pablo Zorrilla de San Martín.
La pareja se instaló en una casa de la calle del Arapey
(hoy Río Branco), cerca de la de Uruguay, donde nació el
poeta el 28 de diciembre de 1855. |
|