Homenaje de los niños y docentes de la Escuela N°52 "Juan Zorrilla de San Martín", Habilitada de Práctica, de San José de Mayo, Uruguay.

 
LA LLEGADA DE JUAN MANUEL
 
 

Por el año 1830 se preparaba a zarpar del puerto de Santander el "Almería". Había gran actividad en el muelle de Albareda; cajones, baúles (a los que se les llamaba medio mundo) y maletas, subían o bajaban ruidosamente.

El capitán Verdaguer vigilaba todo el trabajo, no podían faltar los víveres para dos o tres meses de viaje que les llevaría para llegar a América.
Un joven de estatura regular, nervioso y decidido, de cabellos negros y mirada profunda, se destacaba entre los viajeros. Se le notaba la emoción que le causaba dejar España, su noble patria, el tranquilo valle de Soba (Castilla la Vieja ) enclavado al sudeste de la provincia de Santander, cruzado por el río del mismo nombre: muchas generaciones de Zorrillas, de los del pueblo de San Martín, nacieron y crecieron a la sombra del escudo secular de sillería venerando su divisa montañesa, severa y alentadora: "Velar se debe a la vida de tal suerte, que viva quede en la muerte".
El momento de zarpar había llegado, grandes aparejos fueron izados y las velas se hincharon, orgullosas de dar movimiento al buque que inició la marcha obedeciendo los mandatos del timón. Juan Manuel vio esfumarse lentamente la tierra. Poco a poco sólo pudo contemplar cielo y mar. Permaneció inmóvil hasta que se hundían los últimos rayos de sol y aparecían las primeras estrellas.
El mismo 18 de julio de 1830, la nave peninsular, luego de atravesar el Atlántico, alcanzaba el puerto de Montevideo. Vestía oscura levita, pantalón claro, cuello almidonado y plastrón negro, bastón y galera de felpa. Miraba ansiosamente las pequeñas embarcaciones que se disponían a transportar pasajeros a tierra. En una de ellas llegó un caballero, al que reconoció de inmediato. Era su tío, don Pablo Zorrilla de San Martín que vivía en Montevideo desde 1790. Lo acompañaba su hijo Daniel que luego fuera ministro del general Flores. Un carruaje los trasladó a su domicilio de la calle Buenos Aires esquina Misiones. Allí le presentó a su esposa Manuela Larrobla (hermana del presbítro Juan Francisco Larrobla) y a sus hijas Rosa, Goya, Amelia, Carmen y Eloísa.
Su primer empleo lo encontró en el almacén de artículos navieros que poseía don Pablo, dos años después se independizó, ocupándose de la compra y venta de ganado. Adquirió grandes extensiones de campo por pocos "patacones", en el lugar denominado "Piedra Sola", a los que aún se les llama "los campos de Zorrilla". Fue ayudante de Manuel Lavalleja durante las guerras civiles.
En su casona realizó memorables veladas donde reunió arte, ciencia y danza. Allí surgió el romance de Juan Manuel con Alejandrina del Pozo y Aragón, hija de don Francisco María del Pozo y Antonia de Aragón. Su tío, José María del Pozo, ingeniero de los reales ejércitos, construyó la fortaleza del Cerro y fue autor de los planos de la Ciudadela.
La boda se realizó en la parroquia de San Francisco. Sus padrinos fueron doña Antonia de Aragón de del Pozo y don Pablo Zorrilla de San Martín.
La pareja se instaló en una casa de la calle del Arapey (hoy Río Branco), cerca de la de Uruguay, donde nació el poeta el 28 de diciembre de 1855.

 
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