Homenaje de los niños y docentes de la Escuela N°52 "Juan Zorrilla de San Martín", Habilitada de Práctica, de San José de Mayo, Uruguay.

 

ENTREVISTA TELEFÓNICA A CHINA ZORRILLA (En directo con Bs.As.)

 
 

Escuchada en Acto Cultural

Entrevista desgrabada por los niños de 5ºB - 1 de noviembre de 2001

- ¿Qué le diría a los niños que concurren a la Escuela que lleva el nombre de su abuelo, Juan Zorrilla de San Martín?

- Les diría que siento un gran orgullo de ser la nieta de aquel adorable abuelo que tuve. Que cuando murió recuerdo que me conmovió la reacción de todo el país. Se había muerto alguien que para mí era nada más que mi abuelo. Yo ya me imaginaba que mi abuelo era famoso. Cuando me llevaron a ver el entierro, en la Plaza Independencia , el tráfico paraba y todo el pueblo estaba en la calle. Yo pensé que eso pasaba cada vez que moría alguien. Pasaron los días y los días y les pregunté a papá y a mamá: ¿no se muere más gente en el Uruguay?. Sabía que aquello era enterrar a un uruguayo.

- Mi abuelo era un ser muy querible, muy gracioso, con un gran sentido del humor. En su casa almorzábamos mamá y papá, mis cuatro hermanas y yo una vez por semana. Me gustaba oirle hablar en la mesa porque todo lo que decía servía para algo. No es que diera una lección de vida. Nada más que él viviendo era una lección de vida. Además yo lo quería por una razón muy especial: no era solamente un abuelo cariñoso, era un abuelo que me decía siempre, cuando me oía recitar los versos que aprendía en el colegio: tú me vas a dar el gusto que no me dieron mis hijos, tú vas a ser actriz de teatro. Eso era lo que yo quería ser, y aunque era muy difícil era lo que deseaba desde muy pequeña. Y hoy, cuando veo que mi abuelo tiene un monumento, que a ese monumento lo hizo papá, que era escultor, veo que mi abuelo era una figura importante de la cultura uruguaya, un hombre que tuvo actitudes muy valientes cuando los gobiernos de facto. Cada vez que un gobierno apretaba las teclas, él se ponía en contra con su diario. O sea que dio una lección de vida, que yo, aunque era muy chiquita, supe apreciar. Entonces, todos los colegios que llevan el nombre de mi abuelo, son un poco como una segunda casa para mí.

- A esa Escuela 52, que espero algún día visitar personalmente, le mando en este día, un gran abrazo de China Zorrilla, hoy simplemente una nieta orgullosa.

 

 
     
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