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PRIMERA BODA |
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Los enamorados
Juan Zorrilla y Ramón Arocena
llegaron al atardecer a visitar a sus novias Elvira y Celedonia.
Los recibió Carlota, la tía vieja, ya que doña
Elvira Sienra de Blanco había fallecido en la ausencia del
poeta. Aparecieron luego, Elvirita luciendo un traje de terciopelo
azul marino, con cuello de encaje de Rosaline, Celedonia, en tanto,
con un vestido de moaré verde Nilo, con bordados en azul.
Ambas llevaban "polizón" y altos peinados, complicados y
originales; en la mano el clásico pañuelito de finísimo
lienzo, bordeado de encaje.
La tía Carlota se ubicaba frente a los novios, según
expresaba el poeta más tarde. No los dejaba ni respirar
hondo.
Muy pronto se celebró la boda. Pocos meses después
de su llegada de Chile circulaba en sociedad la siguiente invitación:
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Juan Ildefonso Blanco, participa
a Ud. el casamiento de su hija Elvira con el Dr. Juan Zorrilla
de San Martín, les invita
a presenciar la ceremonia que se dignará bendecir en nuestro
oratorio particular el Ilmo. y Rxmo. Sr. Ovispo Monseñor
Jacinto Vera, a las 10 de la noche, el próximo 19 de agosto.
Montevideo, 1878.
s/c.: Calle del Uruguay Nº1.
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Montevideo era en
aquella época bien diferente, un simpático
pueblo, sin tranvías, autobuses, teléfonos ni radios.
Muchos carruajes, con sus cocheros de librea, iban apostándose
a lo largo ade la calzada. Fue la única boda que se celebró en
dicha capilla, de clásico estilo gótico con cuyo
altar obsequió más tarde mi padre al Exmo. y Rvmo.
Monseñor Mariano Soler. La apadrinaron don Juan Ildefonso
Blanco y doña Antonia Aragón de González,
festejándose el magno acontecimiento con un gran baile que
hizo época.
Los recién
casados, se instalaron en una quinta en el paso de las Duranas. |
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