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BLANES y la PINTURA DEL RETRATO |
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Se destacan claramente dos períodos:
En un primer momento la singularidad de cada
rostro, así como
la detallada descripción de los atuendos -que denotan la
calidad social del modelo- constituyen prácticamente las únicas
variantes que definen lo específico de cada retrato.
A su regreso de Europa, en
1864, Blanes incluye otro tipo de recurso expresivo determinando
de esta manera un segundo período. Valora, ahora, con profundidad las posibilidades
de la luz, el color de la piel, las tersuras del claroscuro y la
exaltación de ciertos énfasis en el tratamiento mórbido
de los detalles.
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De los héroes, el primero, el fundador
de la patria, "Artigas en la Ciudadela" . El estudio de su imagen
lo realiza tras una larga meditación; los ensayos de
su rostro son numerosos.
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"Retrato de Doña Carlota Ferreira" , 1883 Óleo
sobre tela, 130 x 100 cm.
Mucho ha sido comentada la presencia mágica
de esta arrogante (y maciza) figura femenina, a la que Blanes
impuso una seductora serenidad. Hay un efecto de atmósfera
radiante.
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