Toda su obra y toda su vida de
artista fue guiada por una razón
poderosamente juiciosa y estática, que le indicó la
senda del relato histórico, aunque también le privó de
más altas intenciones estéticas: la de sacar provecho
de sus arranques o intuiciones artísticas. Si gran parte
de la obra de Juan Manuel Blanes ha tomado el camino de los museos
y archivos históricos, vale decir, que se ha comprendido
que su valor estético está puesto sólo al
servicio de una imagen documental, demostrando a las claras la
intencionalidad extra-artística de Blanes - oficialismo
a veces confundido con el aparato y la teatralería, o
convencionalismos de la dignidad - no es menos cierto que mucho
valor propio de las artes y del espíritu sostienen el
vigor de la narración de sus imágenes.