Déjate fluir por lo que sientes...
 

Al recorrer, al contemplar o colorear un mandala, poco a poco puedes iniciar un viaje hacia tu propio centro, hacia tu corazón.

Esta experiencia puede ayudarte a estar más centrado, a crear mayor armonía, a ver más claro y a conectarte con lo que realmente quieres, sin dejarte presionar por los ruidos que te llegan de todas partes.

Personalmente lo trabajo en clase. Unos minutos coloreando o construyendo mandalas ayudan a todos a mejorar su concentración y su capacidad de aprender.

Para concentrarte te sugiero que colorees desde afuera hacia el centro. Si otro día quieres abrite al mundo exterior, pinta del centro hacia afuera.

No es necesario que termines un mandala para comenzar otro. Puede que el primero quede inconcluso y que tengas la necesidad de iniciar otro. Posiblemente, pasado un tiempo, sientas que debes terminarlo.

 
   
Cristina Zárate Pírez -2003 - San José de Mayo - Uruguay - czarate@anep.edu.uy