Un mandala es básicamente un círculo,
es la forma perfecta, y por ello nos representa el símbolo
del cosmos y de la eternidad. Podríamos decir que todo
en nuestra vida posee las formas del círculo. Desde
el universo (el sol, la luna, los planetas) hasta el esquema
de toda nuestra naturaleza, los árboles, las flores,
etc. todos siguen una línea circular. ¿Y qué
decir del átomo o la célula?. Todo lo que nos
rodea tiene la forma de círculo. Que al mismo tiempo
nos representan los ciclos infinitos de la vida. Y si observamos
nuestro cuerpo, nos daremos cuenta que todas nuestras formas
son redondeadas, esto nos recuerda que somos sistemas dentro
de sistemas.
Los mandalas han sido usados por los
grupos espirituales desde hace mucho tiempo atrás.
Caminar, danzar, observar o dibujar mandalas puede ayudar
a curar nuestra mente y nuestro espíritu, también
nos ayuda a manifestar nuestra energía creativa y
a reconectarnos con nuestro Ser.