Busca un lugar tranquilo,
y observa detenidamente tu mandala, concéntrate en
él, si después de observarlo por
un largo rato notas que se mueve ¡es la energía
que está en movimiento!.
Es conveniente empezar a pintarlo de afuera hacia adentro,
esto nos representa el autoconocimiento de lo externo hacia
nuestro centro, hacia nuestro interior.
Decide la dirección
en que vas a pintarlo y trata de mantenerla.
Al elegir los colores
puedes hacerlo de manera intuitiva ¡no
importa que no combinen! de esta manera podrás descifrar
tu estado de ánimo. También podrás hacerlo
eligiendo los colores. de esta forma te estarás exigiendo un
cambio en tu estado de ánimo.
Tal vez te dé sueño en el proceso, si estabas
tenso, el mandala está cumpliendo con la relajación,
es normal, en este caso es preferible dejarlo ¡y disponte
a dormir!.
Si no terminaste el mandala
en ese momento, déjalo
así, la próxima vez que quieras pintar uno, elige
uno nuevo, con colores que vayan más acorde con tu estado
de ánimo en ese momento.
Si quieres que el mandala
te guíe para el auto-conocimiento,
no pienses en formas ni colores, deja que solo te vaya guiando,
haciendo lo que en ese momento de manera intuitiva te nazca. |