El uso de los colores en los mandalas
tiene un significado especial.
Está relacionado con el estado de ánimo de quien los pinta
o dibuja. Cada tonalidad esconde algo:
Blanco: Nada, pureza, iluminación, perfección.
Negro: Muerte,
limitación personal, misterio, renacimiento,
ignorancia.
Gris: Neutralidad,
sabiduría, renovación.
Rojo: Masculino,
sensualidad, amor, arraigamiento, pasión.
Azul: Tranquilidad,
paz, felicidad, satisfacción, alegría.
Amarillo: Sol,
luz, jovialidad, simpatía, receptividad.
Naranja: Energía,
dinamismo, ambición, ternura,
valor.
Rosa: Aspectos
femeninos e infantiles, dulzura, altruismo.
Morado: Amor
al prójimo, idealismo y sabiduría.
Verde: Naturaleza,
equilibrio, crecimiento, esperanza.
Violeta: Música,
magia, espiritualidad, transformación,
inspiración.
Oro: Sabiduría,
claridad, lucidez, vitalidad.
Plata: Capacidades
extrasensoriales, emociones fluctuantes, bienestar.