Cualquier medio de locomoción era válido para transportar el abono que nos traían desde los establecimientos lecheros de la zona.
Queríamos acrecentar la cantidad de humus en la tierra del invernáculo y nuestro lombricario comienza a tener forma, por el momento de manera muy rudimentaria, en este tanque vivieron nuestras primeras lombrices californianas.
Camiones y camionetas de los productores de la zona se acercaban para dejarnos el abono de sus animales.
En la imagen la Sra. Inspectora Miriam Bessonart dialoga con un padre y un vecino que tuvo y tiene mucha participación en estas actividades.