Por fin nuestro invernáculo era ya una realidad. El nylon de diferentes micrones de acuerdo a su requerimiento ya había sido colocado. El techo con mayor cantidad de micrones, las cortinas de menos micrones, etc.
Nuestro invernáculo era por fin utilizado, ya no solo para producción sino que muchos contenidos curriculares eran aprendidos en ese medio. Constatar los ángulos rectos, agudos u obtusos, resultaba mucho más entretenido.
Ya orgullosos de nuestro proyecto, hicimos una visita guiada. Recibimos a padres y autoridades y allí los alumnos eran los guías.
Nuestros plantines de tomate eran una realidad y así llegaron las cañas del cañaveral de la Estancia Villa Desideria.