Juan juega a la pelota en el campito luego de levantarse
y desayunar.
Su mamá, muy atareada, le pide que recoja la caca
de su mascota. Se lo pide una y otra vez. Juan no le contesta.
Cansada lo llama con voz muy fuerte a lo que el niño
le responde con muy mal modo:
-¡No lo haré! Esta es
mi hora de juegos.
Su padre que le oyó fue
en su busca, le dio un empujón
y otro y otro hasta llevarlo a su casa. Después de
esa experiencia Juancito no tuvo más ganas de jugar
a la pelota con sus amigos. |