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ARTÍCULOS
Basil Bernstein ha desarrollado una de las más completas aportaciones teóricas a la Sociología de la Educación. En su obra, al igual que Bourdieu, se mezclan las influencias de Durkheim junto con una concepción marxista de la educación como reproductora de la cultura dominante.
Podemos ubicar al autor dentro del paradigma de la sociología del conflicto, ya que su teoría se basa en el pensamiento marxista de las desigualdades sociales, y cómo la escuela reproduce dichas desigualdades en varios aspectos, por ejemplo en el uso de determinado tipo de lenguaje o “código sociolingüístico”.
Bernstein plantea en su teoría como la escuela reproduce estas situaciones, basándose entonces en el tipo de lenguaje que los niños traen interiorizado desde la socialización primaria.
Para este autor, el modelo de la reproducción, solo se interesa por lo transmitido, y la clave está en la transmisión. El discurso pedagógico se apropia de otros discursos recontextualizados. El análisis crítico de esta recontextualización es un buen antídoto frente a la confusión entre realidad social externa y representación interna en el aula.
Es por este planteo, que podemos ubicar a Bernstein dentro del paradigma interpretativo, ya que trata de buscar una solución, superando ese reproductivismo con su “teoría de la transmisión educativa”.
Su teoría, desarrollada a lo largo de los años sesenta, gira alrededor de dos tesis fundamentales: la primera, acerca de cómo los factores de clase regulan la estructura de comunicación en la familia y, por lo tanto, la orientación del código sociolingüístico inicial de la infancia; la segunda, sobre cómo los mismos factores de clase regulan la institucionalización de los códigos elaborados en la educación, así como las formas de su transmisión y las formas de su manifestación.
Esta teoría logrará explicar algo que en la teoría de la reproducción está enunciado pero no desarrollado: la conexión entre los niveles material y simbólico, esto es, entre las relaciones de poder, las formas de transmisión cultural y la distribución de formas de conciencia. Bernstein consigue explicar no solamente la forma institucionalizada de la reproducción cultural, sino también los efectos que produce en la conciencia de los distintos grupos sociales.
En la obra de Bernstein el lenguaje constituye un campo de estudio fundamental para comprender la transmisión cultural. Es por medio del lenguaje que el orden social se interioriza y que la estructura social se incorpora en la experiencia del individuo.
Su trabajo se orienta hacia el análisis de las distintas formas de estructura de la comunicación en la familia, en función del origen social de la misma.
Cada clase social utiliza un código diferente de comunicación, lo que produce variantes en el habla.
El autor encuentra dos tipos de códigos:Bernstein plantea que los niños que han adquirido códigos de habla elaborados, son más capaces de abordar las exigencias de la Educación Académica. Esto no implica que los niños de clase baja tengan un tipo de habla inferior, o que sus códigos lingüísticos sean deficientes. Significa que el modo en el que usan el lenguaje choca con la cultura académica de la escuela. Los que dominan códigos elaborados se adaptan mejor al entorno escolar.
Utilizando los conceptos de solidaridad mecánica y orgánica durkhemianos, Bernstein afirma que el código restringido presupone un tipo de relaciones sociales donde la cohesión se basa en la solidaridad mecánica, es decir, en la similitud de comportamientos y en la definición cerrada de los roles sociales. En este modelo el lenguaje expresa las exigencias del rol y no las individualidades diferenciadas.
El código elaborado se sustenta en unas relaciones sociales basadas en
la solidaridad orgánica, donde los roles no son cerrados y dejan espacio
para la innovación y la expresión de la individualidad.
Gracias a esta división, Bernstein distingue entre familias “posicionales”,
aquellas en que la posición, y no sus cualidades individuales, confieren
a los miembros de la familia distintos estatus de autoridad; y familias “basadas
en la persona”, donde el estatus no viene determinado por la posición.
La primera tipología de familias corresponde a la clase obrera, mientras
que la segunda a la clase media.
La escuela, por su parte, tiende a utilizar un lenguaje y a orientar los significados según el código elaborado, por lo que es probable que los niños de clase trabajadora se enfrenten a situaciones de extrañamiento ante la institución escolar.
El conocimiento educativo, su contenido, la forma de transmitirlo y la forma de evaluarlo se convierten en la clave para comprender los mecanismos de reproducción cultural en la escuela.
Bernstein traduce el nivel macro de los cambios en las relaciones sociales al nivel micro de las formas de socialización, tanto en la familia como en la escuela. A partir de aquí, construye los conceptos que le permiten establecer las relaciones macro-micro. En ellos los códigos educativos pasan a ser definidos como principios reguladores del currículum, la pedagogía y la evaluación. Las variables que definen dichos códigos son la clasificación y la enmarcación del conocimiento educativo.
La clasificación se refiere a los límites entre los contenidos que se enseñan. Una clasificación fuerte indica contenidos separados, y una clasificación débil indica interrelación entre contenidos.
La idea de enmarcación se refiere a las formas de control sobre cómo se transmite el curriculum. Una enmarcación fuerte significa que los límites de lo que se puede y no se puede transmitir están muy claros. En este caso el alumno no tiene ninguna opción sobre la relación pedagógica. Lo inverso ocurre en una enmarcación débil.
Las combinaciones entre estas dos variables, clasificación y enmarcación, definen distintas modalidades de código educativo, es decir, el conjunto de principios subyacentes que configuran el curriculum, la pedagogía y la evaluación.
Una clasificación y enmarcación fuertes del conocimiento educativo dan lugar a un código agregado, mientras que una clasificación y enmarcación débiles (mayor interdisciplinariedad y mayor flexibilidad en la interacción profesor-alumno) dan lugar a un código integrado.
El análisis de la clasificación y enmarcación de estos códigos permite a Bernstein “mostrar las interrelaciones entre las propiedades organizativas y las propiedades del conocimiento, pasar del nivel de análisis macro al micro, relacionar los patrones internos de las instituciones educativas con los antecedentes sociales externos de tales patrones, y considerar los problemas de la estabilidad y el cambio” (Bernstein, 1985b, pag70).
El código agregado es, según Bernstein, el más extendido en los sistemas educativos, y solamente se encuentran indicios de cambio de códigos en algunas escuelas. El paso de un código agregado a uno integrado, se expresa en una alteración en la clasificación y enmarcamiento que implica a su vez, una alteración de las relaciones de autoridad existentes.
Bernstein presenta los códigos integrados como potencialmente emancipadores, puesto que proporcionan autonomía y capacidad de crítica al individuo.
En definitiva, la sociología de la transmisión educativa nos ofrece sugerentes instrumentos para interpretar la relación entre educación y sociedad. No solamente para explicar las probabilidades de acceso de los distintos grupos sociales o la inculcación de la cultura dominante, sino el mismo contenido de la relación entre las relaciones de poder y la pedagogía.
Gracias a Bernstein, además, es posible comprender sociológicamente no solamente la desigualdad contenida en la transmisión educativa, sino cómo actúa dicha transmisión sobre diferentes receptores.
Podemos concluir que el acceso a un tipo u otro de código no depende de las cualidades psicológicas de los individuos, sino de sus posiciones en la estructura social, que depende a su vez de la división del trabajo. Aquí es notorio el planteamiento marxista de la tesis de Bernstein, puesto que lo que en última instancia acaba por determinar el acceso a determinados universos simbólicos es la posición de los individuos en la división del trabajo.
Esto no significa que el origen de las orientaciones hacia un determinado orden de significados se encuentre también en la división del trabajo. Ésta se sitúa en las propias instituciones de control simbólico como la escuela.
Como futuros maestros, las ideas de Bernstein nos ayudan a entender por qué quienes proceden de entornos socioeconómicos bajos suelen tener un rendimiento escolar deficiente.
Veamos los obstáculos que se le pueden presentar a un niño que
maneja un lenguaje con código restringido:
Con este estudio que nos brinda Bernstein, podremos tratar de cambiar la situación, y contribuir para hacer menos reproduccionista la enseñanza.
BIBLIOGRAFÍA
Bonal, Xavier. Sociología de la educación. Editorial Paidos.
España 1998
Giddens, Anthony. Sociología de la educación. Alianza
Editorial. Madrid 4ta edición.
Grass, Alain. Sociología de la educación. Editorial Narcea.
Madrid 1985.
Van Haecht, Anne. La escuela va a examen. Editorial Biblos. Madrid 1998
Bernstein, Basil. "Los códigos sociolingüísticos"
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