¿Necesitas un espacio privado donde tus alumnos puedan acceder y tú puedas publicar documentos, apuntes, noticias, evaluaciones, etc?
Si te interesa, aquí te explicamos lo que tienes que hacer
Este libro contiene una selección de trabajos que fueron presentado ... Leer Buscador de recursos educativos
ARTÍCULOS
Análisis del capítulo IV, “Tabúes sobre la profesión de enseñar”, del texto Educación para la emancipación ,de Theodor W. Adorno.
El autor filósofo marxista, sociólogo y musicólogo alemán,
nació el 11 de setiembre de 1903, siendo su verdadero nombre Theodor
Ludwig Wiesengrund. Se doctoró en filosofía, en1933 fue cuando
adoptó el apellido de soltera de su madre, Adorno, para firmar artículos
de neto corte marxista. Falleció el 6 de agosto de 1968.
Introducción:
“.. Imagen del maestro como alguien entregado a una profesión de hambre”. Esta frase muestra la adversión, a la profesión del maestro. Estando muchas veces esta adversión, incluso en los propios maestros.
En el texto se acepta al maestro como poseedor de una condición académica, pero no valorado por la sociedad en función de esa condición. El catedrático de la universidad sí es valorado. Creo oportuno realizar alguna puntuación con respecto a este punto, desde mi punto de vista personal: En Uruguay, la valoración con respecto al prestigio docente va decreciendo desde el ámbito universitario hasta el nivel primario. No se considera igual al maestro de primaria que al profesor de secundaria y, tampoco tienen igual prestigio un docente universitario y un docente de enseñanza media.
Podríamos pensar que el prestigio aumenta con el nivel de enseñanza que se imparte, pero tampoco es así porque para la población no tiene el mismo prestigio ser docente de ANEP, que ser docente de la Universidad de la República (aunque en los dos casos se trate de profesores de nivel terciario).
T. Adorno, considera que los síntomas de desvalorización del maestro no están unidos sólo a su imagen de “pobreza”, sino también a otros factores ideológicos, y a diferentes contextos sociales, históricos, económicos.
El autor se refiere a los tabúes como a representaciones inconscientes o preconscientes de los candidatos a esta profesión, pero también de los demás, incluso de los propios alumnos. Tabúes en el sentido de la sedimentación colectiva de imágenes y representaciones.
De la docencia emana algo de “no socialmente aceptado”. Este menosprecio por el maestro tiene raíces feudales, se arrastra desde la Edad Media.
“El maestro es el heredero del fraile”. La pregunta del autor (también nuestra) es por qué un tabú tan arcaico pasó a la profesión del maestro y, no a otras.
Adorno, considera que posiblemente sea debido a que el poder que ejerce el maestro es ejercido sobre niños, o sea sobre personas que aún no son consideradas sujetos de derecho. Este menosprecio por el maestro disminuye o prácticamente no existe en los países en los cuales la profesión del docente está muy unida a la autoridad religiosa.
Debemos tener en cuenta que el autor aclara en una parte de su texto , que su exposición se basa en hipótesis, no en investigaciones.
Más adelante expresa que “el maestro no juega limpio”, habla de la falta de imparcialidad, del aprovechamiento ilegítimo sobre su mayor saber frente al alumno, pero lo que me parece más interesante es que concluye que, el maestro se ve obligado a actuar así por la sociedad; comparando al maestro con el carcelero. Aparece la contradicción entre la aplicación de la fuerza física de la que tiene necesidad una sociedad basada en el dominio, pero simultáneamente esta violencia es negada radicalmente por la sociedad, o sea que en la imagen del maestro se ve reproducida la imagen del verdugo, y todo este imaginario estaría reforzando el menosprecio por el maestro.
“Desde el punto de vista psicoanalítico este imaginario del maestro tiende a coincidir con la castración”. La crítica a los maestros a llegado a las novelas y al teatro, presentando a los mismos como represivos, incluso como mutilados sexuales. ¿Por qué el maestro sigue aceptando este menosprecio, e incluso muchas veces fomentándolo? ¿En las instituciones donde se forma no logra las armas que le permitan revertir esta situación?
El autor considera que muchos de los problemas que aparecen en la relación docente-alumno, podrían desaparecer si el maestro no tratara de reprimir sus afectos, si fuese más auténtico, reconociendo sus errores, su subjetividad, etc.
No deberían existir temas tabúes en clase, no considerar a la escuela como un fin en sí misma, sino al servicio de los alumnos, o sea de la sociedad misma.
Habría que reconocer que las actitudes autoritarias de los maestros no favorecen los objetivos de la educación. Muchas veces la hostilidad que recibe el futuro maestro de sus docentes, se ve más tarde reflejada en sus prácticas docentes con sus alumnos.
Los tabúes existentes sobre la profesión docente, no dejan de ser “tabúes”, pero no por ello se encuentran alejados de la realidad de esta profesión
“La superación de la barbarie por parte de la humanidad es el presupuesto inmediato de la supervivencia. A él debe servir la escuela, por limitados que sean su ámbito y sus posibilidades, y para ello necesita liberarse de los tabúes bajo cuya presión se reproduce hoy la barbarie. El pathos (pasión) de la escuela, su seriedad moral, radica hoy en el hecho de que, en el marco de lo existente, ella es la única que puede trabajar de modo inmediato, si toma conciencia de ello, en el sentido de la superación de la barbarie por parte de la humanidad”.
La escuela debe tomar conciencia del enorme peso de aciagas representaciones que tiene sobre sus hombros. Los requisitos de la educación han ido cambiando con la historia, y conjuntamente con ello las estructuras de los sistemas educativos, los currículos y la organización escolar, de distinta manera en los distintos países.
En la actualidad aparece la imagen de docentes más comprensivos y especializados. Ha cambiado incluso la forma de sentarse los niños, los maestros se unen al grupo participando con ellos, no haciendo preguntas sentados en un estrado, se trata de dar más creatividad a los alumnos, tratando de eliminar barreras entre docentes y educandos, ocultando el maestro muchas veces su autoridad, bajo la apariencia de un guía del aprendizaje.
Los tabúes continúan existiendo, la profesión docente sigue siendo desvalorizada. ¿Por qué? ¿Hay responsables? ¿Quiénes son? ¿Los bajos salarios? ¿La calidad de la enseñanza impartida? ¿La formación académica de los maestros? ¿están los maestros preparados para educar alumnos del Siglo XXI? ¿Saben cómo enfrentar los cambios vertiginosos que se gestan en la sociedad? En la era de Internet, seguimos enseñando con el borrador y la tiza, como en siglos anteriores. ¿Dedican los docentes tiempo para reflexionar sobre el por qué de los tabúes sobre la profesión de enseñar? Estos tabúes son un problema, ¿están dispuestos los docentes a que esos problemas los interpelen? ¿A resolverlos conjuntamente con toda la sociedad?
Es difícil realizar generalizaciones, porque así como todas las sociedades tienen características distintas, también las instituciones las tienen. Así dos escuelas en una misma sociedad, con las mismas normas, con igual ideología, tendrán distintos tipos de lucha, distintos modos de enseñar y de aprender. Dependerá de las limitaciones impuestas o no, a cada maestro en su forma de relacionarse con el alumno, con el conocimiento y con el contexto, la educación que se logre en cada centro educativo y por ende en cada sociedad.
Hay roles profesionales de gran arraigo social, así como existen estereotipos relacionados con la profesión docente en el imaginario social que hacen considerar a ésta como muy poco atractiva, muy cuestionada y, por ende desvalorizada. Por todo lo enunciado en el momento de elegir una carrera, muchos jóvenes se cuestionan la elección de la docencia.
Si el docente está convencido de la opción realizada y, actúa con espíritu crítico, activamente, comprometiéndose con su acción pedagógica y defendiendo las funciones ideológicas con las que se sienta identificado; será él quien revalorice su profesión, haciendo que también los demás reconozcan la importancia de ser docente.
“...Todas mis afirmaciones solo son razones para la duda. Busquen la verdad por ustedes mismos”. Jacques Rosseau.
Dattatec.com - Su hosting hecho simple