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ARTÍCULOS
En Broadway (la calle de los teatros en New York), a comienzos del siglo XX, los niveles de taquilla se apoyaban sobre un sistema de moralidad popular heredado del siglo XIX. De acuerdo con un código inédito pero predominante, los temas desagradables no tenían acceso al teatro, las obras no necesitaban ser sermones pero tampoco tenían que ir contra la moral y las costumbres convencionales. Así por ejemplo, en 1913 la policía impidió la representación de dos obras y sus autores fueron llevados ante el magistrado: ambas tenían prostíbulos como ambiente. Con todo, y a pesar de ello, los autores trataron de zafarse progresivamente de las trabas del convencionalismo, por medio de un diálogo un poco más libre que incluyera términos empleados con mayor libertad que hasta entonces. Ello se revela en obras que tímidamente muestran los temas de las relaciones prematrimoniales y los reformatorios.
Estos temas y la creciente libertad de expresión y de costumbres, eran un pálido reflejo en escenarios profesionales de una revolución en las letras y en la vida americana aceleradas por la primera guerra mundial y que culminó en la década del veinte. El feminismo y el voto femenino formaban parte de ese movimiento, así como el ataque al hombre de negocios y al puritanismo. En las novelas esa posición crítica ya había aparecido. En Europa, James Joyce experimentaba con la novela; las escuelas de vanguardia (cubismo, futurismo) y las obras de Feud se abrían paso. El sindicalismo, el socialismo y el anarquismo mostraban el camino hacia el radicalismo político.
Fue en esa época de transformaciones cuando el barrio bohemio de New York, Greenwich Village, se ganó una reputación que no estaba de acuerdo con su tamaño. Allí se había establecido un grupo de pintores y escritores, en parte porque los alquileres eran bajos, en parte atraídos por el encanto de la vecindad. La mayoría de los habitantes eran unos bohemios escandalosos. Allí se congregaban mujeres de cabellos cortos, con blusas de brillantes colores, quienes herían la sensibilidad burguesa fumando en público y hablando con conocimiento sobre el amor libre y la poesía libre (vanguardista). En esa época, el Greenwich Village era calificado de lugar curioso y en él había gran número de restaurantes y salones de té que eran verdaderos ambientes artísticos. Mucho de eso era snobismo pero también había muchos artistas serios y de talento que preferían el arte creador antes que enriquecerse con el mismo, apoyaban causas avanzadas. Quedó como símbolo de protesta contra los valores y las costumbres de la clase media y había de dejar su sello en el nuevo teatro norteamericano.
Hubo un conjunto de factores que posibilitaron el nacimiento del teatro norteamericano, el cual se desarrolló tardíamente con respecto a la narrativa y a la poesía, las cuales ya habían alcanzado su madurez. Entre estos factores se cuentan:
La historia de los llamados "pequeños teatros" comienza en 1914. En ese año, un grupo de aficionados a la escena armaron un escenario en la trastienda de la librería de Washington Square en New York. Tuvo tal éxito que se organizaron como los “Washington Square Players” y alquilaron un pequeño teatro para representar varias obras. Audazmente, se marcharon luego a Broadway, que era entonces y continúa siendo, la calle del teatro profesional. La entrada de América en la Gran Guerra europea los obligó a cerrar pero en 1919 reabrieron con el nombre de Theatre Guild, una de las organizaciones más importantes y exitosas de Broadway.
En el verano de 1914-15, otro grupo de aficionados en Provincetown, estado de Massachussets, instalan un escenario en un muelle de pescadores: el "Teatro del Muelle". Pasaron luego a New York con el nombre de "Playwright´s Theatre".
La acción de estos grupos inspiraron la organización de elencos semejantes en los barrios bajos de New York. Las actividades de estos grupos hicieron que se extendiera súbitamente por todo el país un movimiento teatreal de aficionados que alcanzó enormes proporciones. Se crean teatros de arte en todo el país. Esta clase de grupos acogió a los dramaturgos, escenógrafos, directores y actores que no tenían oportunidades en el teatro comercial de Broadway. Fue el caso, entre otros de O´Neill, el cual se inició como dramaturgo.
La acción e influencia de los pequeños teatros fue múltiple: ante todo revelaon que existía un público capaz de gustar de un teatro que rompía con los convencionalismos morales y formales; permitieron comprobar que las nuevas y menos rígidas formas teatrales los posibilitaban para llevar a escena problemas y aspectos de la vida norteamericana contemporánea. Novelistas y poetas comenzaron a interesarse en escribir para el teatro, contribuyendo con su capacidad imaginativa a revigorizar una forma de arte casi abandonada.
El nuevo teatro alcanzó un éxito formidable; después de 1917 ganó su batalla contra el Broadway comercial. Pero no permanecieron mucho tiempo como una escuela o un movimiento organizado en oposición a Broadway. Esta se convirtió a los nuevos métodos de decoración y escenografía, y los mismos artistas estaban más que deseosos de transformarse en profesionales. De esa manera, el teatro norteamericano en la década del veinte se convirtió en una mezcla de arte y teatro profesional.
BIBLIOGRAFÍA
Gagey, Edmund: "Cuarenta años de teatro norteamericano" 
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