Su pollera de colores
una sombrilla mostró
y una estrella que pasaba
se detuvo y exclamó:
-¡Qué sombrero tan brillante,
llamarada es de color!
Dime, amiga, ¿lo has comprado
o es regalo de un pintor?
-Lo ha traído una doncella
para cubrirse del sol.
-Te daré anillo de luces
si lo puedo llevar hoy.
-Imposible, doña Estrella,
que el sombrero te dé yo
pues ¿de qué sirve tu anillo
para detener el sol?
Sylvia Puentes de Oyenard