Con hebras de plata,
sendero de sal,
la hormiga hacendosa
construye su hogar.
Ya muele las hojas
y forma su pan
o viaja hasta el huerto
y se pone a hurgar.
La mira un hormigo
así trabajar
y le da una hamaca
de fino cristal.
La hormiga hacendosa
se ha puesto a soñar
coronas de novia,
ramitos de azahar.
Sylvia Puentes de Oyenard