Feliz Navidad

Estaban las tres Marías
crepitando en el azul,
la noche era un arco inmenso
con un lirio a plena luz...
Pero allá en Egipto había
un caminito sin fin,
por él venían cansados
la Virgen y San José.

Cuando no era María
preguntaba el buen José,
por una posada humilde
para el hijo por nacer.

En el vientre palpitaba
con clarines su poder,
pero los hombres cerraban
la puerta de su vergel.
Una estrella surge entonces
con fulgor de enamorada
y los guía hasta el pesebre
que se convierte en joyel.
Allí los bueyes pacían
en la vasta soledad,
pero cuando el niño vino
todo fue diafanidad.

Entre el heno nació el niño
con pañales de algodón
y los tres reyes llegaron
con su carga de arrebol.

Le trajeron por regalo
mirra, incienso, y pura miel,
y el amor por todo Oriente
se sintió estremecer.
Los pastores percibieron
el llamado de la fe
y con sus ovejas fueron
a la Adoración del Rey.

Cuando el arpa de la aurora
descorrió el amanecer,
fue un cántico de pájaros
el establo de Belén.
La luna le contó al viento
y el viento se lo contó
a todo el pueblo cristiano
que la navidad vivió.

Cantó el río y la montaña,
la alondra y el ruiseñor,
la tierra entera cantaba
por la gracia del Señor.

Sylvia Puentes de Oyenard
(De Poemas de azúcar, 1976, Premio Ministerio de Educación y Cultura)