Te veo en el recuerdo, como ayer, veinteañera,
Con una carcajada, sin motivo rodando
en cristalino y largo correr de gracia, cuando
jugaba yo con esa tu blonda cabellera.
Y te veo trenzando una azul primavera
interminable y bella; y tus manos jugando
con las mías, tan ásperas y tímidas...bordando
un ajuar sobre el lienzo de tu niña quimera.
No voy. No quiero verte por el tiempo cambiada
ajada de tristeza y por la vida ajada,
con los labios sin sangre y el cabello plateado...
...Aquel cabello hermoso, inigualado, terso...
que me inspiraba a solas el suspiro de un verso...
Me basta con tu carta. En ella no has cambiado.
Wenceslao Varela