Duro pa tirar andrajos

“Voy a’genciar otro poncho
antes que arrecien los fríos”
ya ni sé los años qui hacen
que siempre estoy con el mismo.

Este ya no da pa nada;
se mi ha quedao tan finito
que me lo pongo tan sólo
pa recuerdo y por cariño.

Lo compró a un turco mi madre
a comienzos de este oficio
tan mal pago, de tropero
hace más de medio siglo.

Barato dejuramente.
Jué’pucha! En los tiempos
idos como el agua entre los dedos
se nos iban los rialitos.

El otro, el de dominguear
lo llevaba duebladito
igual que un ajuar de novia
entre los dos cojinillos.

Me lo ponía en los pueblos
pa disimular zurcidos,
en jolgorios de bailantas
o trasnochadas de quinchos.

Este, traboneao a historia,
-que amuestra lo que ha sufrido-
lo han oreao muchos fogones
a la orilla de un camino.

Conmigo aguantó el mal tiempo,
cruzó conmigo cien ríos,
lo escarcharon las heladas
y lo entibiaron los niños.

Cuando se quebró mi hermano
(mamao lo apretó un arisco)
yo le entablillé la pierna
con este poncho mesmito.

Al final de una carrera,
al mejor de mis amigos,
ya al lamerle la tetilla,
con él le ladié un cuchillo.

Se lo impriesté a una familia
en un invierno muy frío.
Me vine a juntar con él
a los seis meses y pico.

Una vez cuasi me ahogo
estando en caja el Marincho.
Un borbollón de resaca
me lo arrebató limpito.

Me lo trajo al año un negro
cuando supo que era mío.
Se lo regalé por gaucho,
pero el negro no lo quiso.

Con él le aventé corcovos
a más de un crudo con bríos,
bajo un chaparrón de flecos
ende la oreja al hocico.

Cuando enanqué una muchacha
(el campo en luna tordillo)
pa mentirles, mi guitarra
la cubrió este poncho mismo.

“Voy a’genciar otro poncho
antes que arrecien los fríos”
la vejez no viene sola,
y éste está tan gastadito…!

Wenceslao Varela
De “Boleadoras de piedra”