ROSAS PARA MI MAESTRA

Un día pedí a mi madre
que preparara un ramito,
de flores que recién abre
el trepador rosalito.

Llegado el día apropiado,
al salir para la escuela,
el ramo, bien preparado,
estaba con la cartera.

Las muchas gracias y un beso
le di a mi madre al salir.

Con alegría, por eso,
fue un gusto a la escuela ir.

-Qué suerte va a tener alguien.
Me dijo doña Juanita.
-¿cual es tu maestra, quién?
-De todas... la más bonita!