G R A N A D O S

Ayer compré dos plantas de granado
que faltan en nuestro huerto jardín.
Las pondré cerca del viejo emparrado
por donde trepa y florece el jazmín.

Por suerte que ya sé dónde ubicarlos,
tan hermosos como se pueden ver,
de esas macetas ya, hay que sacarlos,
quieren ir a la tierra y crecer.

Desde su pequeñez ya muestran flores,
fuertes como para fructificar,
con esos jarrones multicolores,
que guardan néctar para el paladar.

Prolijamente prepara la planta
los poliedros de sus dulces diamantes,
cubriéndolos de fina y blanca manta,
para soportar los soles quemantes.

Pienso cuánto costaría construir,
cuántos técnicos y obreros juntar,
para poder lograr el elixir
de estas plantas que ayer fui a comprar.