CRATEGOS

Qué cerco tupido y ancho, es límite del jardín.
Los crategos han crecido como imparable muralla.
A su amparo todos crecen, árbol grande o chiquitín,
protegidos de las crueles sudestadas de la playa.

Tallos de fuerte madera sostienen un buen tejido,
de ramas tiernas y hojas, como artesanía fina.
En tiempos de floración, surge su tinte colorido
Y el rojo intenso en sus flores todo el jardín ilumina.

En ese gran edificio con mil puertas y ventanas,
Por los ruidos que se sienten, habita un gran familión.
Entran, salen los mayores, viviendo sus vidas sanas.
Los pequeños bochinchean. Es la familia Gorrión.