AZAHARES Y NARANJAS

Le pedí a don Amaral
me dejara recorrer
su quinta y así poder
disfrutar su naranjal.

La tierra muy trabajada
se asemejaba a un jardín,
chauchas, coles y un jazmín
en la primer hondonada.

Seguían varias hileras,
acelgas, papa, espinacas
y pimientos con estacas
llegando hasta las higueras.

Los canteros levantados
entre prolijos caminos,
destacando los molinos
de la energía encargados.

Tras los ligustros del seto
se veían los frutales;
Manzanos, viñas, perales
y naranjos como un reto.

En su plena floración
perfumaban los azahares,
anunciando los manjares
de naranja en su estación.

Di las gracias a Amaral
por permitirme el paseo,
diciéndole mi deseo
de volver al naranjal.

-Cuando maduren, reía,
te invitaré a saborearlas.
-Yo no quiero destrozarlas...
-Quiero hacerlas poesía.