Quise un día ser soldado,
pero pensé con alarma:
No tengo siquiera un arma.
Pero, tal vez marinero.
No es una idea muy sana:
No tengo ni una chalana.
Después pensé en aviador.
Volar como una saeta:
Si no tengo ni cometa.
Rodando las carreteras
podré cumplir mis afanes.
¿Sin chata con rulemanes?
Entonces seré quintero.
En casa ya está la quinta.
Mamá... ¿Tú me ves la pinta?
Y si escribo siendo grande,
dirás en tu alma secreta:
-Soy la madre del poeta.