LA FAMILIA PATO

A orillas de un cristalino lago, tenía su nido una pareja de patos. Durante mucho tiempo, planearon su futuro e imaginaban su vida, junto a una numerosa familia.
Una tarde, mientras Don Pato daba un paseo al sol, escuchó los gritos de su esposa que lo llamaba con insistencia. Asustado pensando que le había sucedido algo, acudió apresurado a su hogar, y en vez de un susto, recibió una linda sorpresa: de los huevos que incubaban con tanto cuidado y amor, estaban por nacer sus hijitos.
Juntos, ansiosos, felices, veían con atención el rompimiento de cada cascarón, y cómo uno a uno, sus pequeños comenzaban a asomar. El sueño de ambos estaba cumplido. Al fin pudieron formar una familia.
El tiempo pasaba y los patitos crecían fuertes, pero papá y mamá Pato, se dieron cuenta que a uno de sus bebés le sucedía algo. Mientras los hermanitos y demás patitos que frecuentaban el lago, ya sabían nadar y habían aprendido muchas cosas, a él todo le resultaba más complicado. Así que decidieron llevarlo a la Doctora Lechuza – ella tenía muy buen ojo-. Esta lo examinó, y les dijo que su patito era diferente, por eso lo que para los demás era sencillo de aprender, para él era más difícil, pero no imposible.-“¿Qué sucede?”, preguntó su mamá, -“¿Patito tiene problemas?”. –“No señora”, respondió la doctora, - “ ningún problema, sólo tiene capacidades diferentes a los demás patitos, depende mucho del apoyo de ustedes y sus amigos, lo que él pueda aprender y lograr en la vida, y sin duda lo va a conseguir”.
Sus papás hablaron largo rato con ella, tratando de averiguar cómo podían ayudarlo, estaban preocupados, no por ellos, sino por su hijo; él y sus hermanitos eran lo que más amaban y veían con dificultad el futuro de su hijo Patito.
Doña Pato, soñaba cada noche, con el cuento del Patito Feo que le contaba su mamá de pequeña, y en sus sueños esperaba que así como él se transformó en cisne, su pequeño dejara de ser un patito lento. Pero era un sueño extraño que no tenía el hermoso final que ella conocía, sino que luego de ser un cisne elegante e inteligente, quién sabe por qué, todo le salía mal, no era feliz, no lograba tener amigos, y mamá Pato no quería eso para su bebé.
Para encontrarle una explicación a sus sueños, ella decidió visitar a la Doctora Lechuza, y luego de contarle lo sucedido, ésta le dijo: “- mire Doña Pato, yo se que usted y su esposo están preocupados por el futuro de su bebé, pero le voy a hacer una pregunta: ¿usted está contenta con tener a Patito aunque sea diferente?”. –“¿Qué si estoy contenta?”, respondió ella con otra pregunta, -“estoy feliz de tenerlo a él y a todos mis bebés, mis chiquitos son lo mejor que mi esposo y yo tenemos en la vida, los amo”.
-“¿Y entonces?”, añadió la experta, -“si usted y su esposo son felices, él también lo va a ser. Solamente ámenlo mucho como hasta ahora, y síganlo apoyando, con eso será suficiente.”
Al poco tiempo, la Doctora se mudó, trasladó su consultorio algo lejos, y un día recibió una carta que leyó con mucha alegría:


“Querida Doctora, queremos agradecerle lo que hizo por nosotros. Somos una familia feliz. Gracias a sus consejos, nuestro Patito es uno más del lago, como todos. Tiene amigos, nada, chapotea, juega y hasta corretea a alguna patita que le gusta, ha logrado hacer con esfuerzo, lo mismo que los demás.
Saludos y gracias otra vez. Hasta pronto: Familia Pato”

“P/D ¡Ah! Tenemos una sorpresa:

Hola Doctora Lechuza, cómo estás, chau otro día te escribo, me voy a jugar”

“¡PATITO YA APRENDIO A ESCRIBIR!”

Mención Cuento: 4º Concurso de Poesía y Cuento Casa de la Cultura San José año 2006.

María del Rosario Core Acuña