La barranca no busca mirarse sólo al río;
sus repliegues estira de audaz desenvoltura
y, coqueta, requiebra su alegra desafío...
¡Sutil dama que, en dosis, descubre su hermosura!
Se endereza con gestos, quizás, de desvarío
elevando indolente su cuerpo con soltura
con sus plantas agrestes colgando en el vacío
que, hacia el agua se asoman y adornan su figura.
El caudal que descansa teniéndole el espejo
para que ella despliegue lo vasto de su encanto:
sobre el líquido espacio reclina su reflejo.
Y enojado él, a veces, arremete entretanto
encrespando su cuerpo que torna desparejo:
¡La tormenta revela que la barranca es llanto!
Omar Díaz
Primer premio AEDI-poesía- 26 concurso”Dr. Alberto Manini Ríos”