LOS MISTERIOS DE MI ALCOBA (o Los Misterios de mi mesita de noche)

He remozado mi cuarto. Lo he cubierto de pasteles y dorados. Creo merecer tales aureolas, estoy grandota y algo enfermita; aunque no de gravedad…

Pretendía otros logros, un óleo frente a mi cabecera, colcha nueva y un par de alfombritas….No fue posible; aún así, realmente estoy contenta…

Cobijada bajo la sábana y frazada, por el frío nocturno, un tiritar zozobrante me hizo saltar en la cama.

Mi mesita de noche, repleta de papeles crujía en forma extraña; no era la única vez que un ruidillo similar producían en mí, una rara preocupación, pero no era tan fuerte, tan resonante…

Con el poco coraje que tengo (ante tal situación); abrí sigilosamente el primer cajón, tomando valor para no desfallecer del susto, lo saqué de su lugar vaciándolo sobre el piso; nada se presentó ante mis ojos. Hice un paréntesis para tomar aliento, al cabo de algunos minutos procedí de la misma forma con el segundo y último cajón, pero en forma más lenta, minuciosa; ninguna sorpresa… Me creí una Vencedora…

Transcurrió una lenta semana; desde el día del gran pánico, duermo con mi lámpara encendida, sin duda un fantasma estuvo presente, quizás el de mi vida pasada; cuando yo era cantante amateur, no afamada, aunque el renombre sustentaba mi existencia…

Sin duda se hizo presente para saber de mi persona. Siempre fue mi perro guardián, mi guía, mi punto de apoyo…

Tal vez, trataba de vivificar mi espíritu, quizás pretendía dar albergue a una ilusión…

Los logros, los goces, siempre se detienen: “eso es la vida”, las sombras cubren con su panel intransparente la cuesta que alcanza la gloria…

No importa; estoy aquí y aunque viva y lúcida, las ansias estelares, incomprendidas, que no se dieron, aún pueblan los tenebrosos, oscuros rincones de mi cerebro…

Reconozco que la vida pasó ahí, a mi lado; pero casi no la vi…

Griselda Tarigo