Athina – 5 años. Estoy enfermita, siento envidia de la naturaleza.
A través de la ventana acaparo dulcemente los reventones retoños
de los siruelos y durazneros. Me siento cautiva y muy débil. Quiero aprisionar
con mis frágiles brazos la esperanza, los rosados y blancos, los lirios
dorados que se abren majestuosos…
¡Oh! Un colibrí se posó sobre sus pistilos, los estambres
se prestan para tal acontecimiento: “la comida de un tente en el aire”...
Creo, me dormí, transcurrieron horas, tal vez muchas….
La fiera de la fiebre que tanto me deprime me hizo soñar cosas bonitas:
sostenida de un barrilete, tocaba apenas, como ha rasguños el cielo con
las manos… Tal vez estuve para irme, mi divino protector no lo quiso.
Vio en mi a ese angelito indefenso, no permitió que las heridas de una
tal angustia devoraran a mis padres.
Mamá- Fue sólo una utopía...
7 años- Dijo mamá: hoy es sábado, gracias, gracias adorable
Athina estás mejorando. Te alimentaste mejor, tus mofletes sonrojan plácidamente
y la fiebre cesó…
-Athina mamita; conversemos de cosas lindas, para cuando valla a la escuela;
Rosita mi buena maestra vea que mi enfermedad hizo que también tú
hicieras tiempo para charlar conmigo…
- Mamá: hijita estoy orgullosa de lo estupendo de tu comportamiento y
de que Rosita piensa igual.
-Athina:¿ Mami, dime que tengo que hacer para que todos me quieran, para
ser una persona correcta y seguir siendo obediente como siempre lo dicen tú
y papi?
Mamá: Athina, me alegra que me preguntes cosas asi… ser obediente
y correcta es muy importante, no mentir a nadie, ser solidaria; es decir ayudar
a tus padres y amiguitos y a todos aquellos que te lo piden…
-Los buenos modales cuando hablas son preciosas cualidades, ser agradecida por
lo que dios te ofreció… -Athina ¿Dios?¿ Nunca lo
he visto? Siempre hablas de él, pero no se donde está su casita…
Mamá: Dios no se ve porque está muy alto, en el cielo, bien lejos,
sobre las nubes. El sabe todo lo que tu haces, te protege, calmó tu fiebre
y te mejoró, próximamente volverás a tu querida escuela.
Envíale un beso Athina, él se sentirá feliz…
Griselda Tarigo