¡Deja ese mundo de cadenas!
¡Rechaza el universo de frustraciones!
¡Abarca con tus brazos los delirios!
¡Ennoblece tu alma de dulzuras!
…
-Si la vida fuera demasiado fría, intransigente, sería aburrida,
inhóspita…
-Si la vida no nos ofreciera obstáculos, seria hueca, vacía…
-Si la vida nos entregara demasiado amor; nos abrumaríamos…
-Si la vida nos diera el amor necesario, en cuotitas, bien administradas; contando
los segundos para no expandirse en forma inadecuada, para no romper el reloj
del tiempo, un casi perfeccionismo; lo tan rítmico, lo tan pragmático
nos hastiaría…
…
-No existe nada demasiado hermoso, demasiado perfecto ni demasiado gratificante;
lo adecuado, adaptado; son las cadencias de cada minuto, de cada instante, que
en definitiva es la vida, nuestra propia vida…
Griselda Tarigo