Al poderoso Guaraní

¡Cuando dicen belleza incomparable
Cuando los suspiros recorren sus orillas
Cuando la atónita mansedumbre
Repleta de laureles, se reverencia al río
Ahí está, sin duda; Kiyú mío!
El oro del 50 te ilumina y se agiganta
Tus dorados adjetivos se amalgaman y te cantan
Kiyú de mis amores dulzón y barranquero
Coraza de blanca arena, castillos y elixires!

¡El mimo de tus aguas, la paz de tus amores
Sumergen los pilares de pies encanecidos
Caricias, mil caricias de tu longeva juventud
Recorren tus miradas, tan puras, cristalinas
Coloso, mi coloso, alma tierna; verano y gratitud!
¡Espero verte un día, caer en tu altitud
Besarte eternamente, mi adorado, pintoresco, Kiyú!

Fuentes de la Paz
Griselda Tarigo