Una novia yo tenía
-Nunca más podré querer-
llena de luz como el día
que con sus labios sabía
aliviar mi padecer.
Bajo plateadas melenas
De románticos llorones
Con ella, en horas serenas
Viví mis dichas más buenas
Gocé dulces emociones.
Más luego, la patria al frente
Me llamó y le prometí:
Seré un bravo combatiente
Traeré el laurel de valiente
Para ofrendártelo a ti.
Y bajo el plomo constante
A su figura evoqué
Cargando siempre adelante
Al fin, retorné triunfante
Pero a la novia no hallé.
Hoy mi dolor ha aumentado.
Y aunque sorteé la metralla
Al no encontrarla he deseado
Mil veces haber quedado
En el campo de batalla.
Claudio Servetto Cortabarría
De “Charabones”