Soy un payador apenas;
un cantor más entre tantos.
Cansao de mis propios cantos
miro las cumbres ajenas.
Disimulando mis penas
como quien pone un remiendo
con un hastío tremendo
cruzo por todos los pagos
buscando plata y halagos
pa poder seguir viviendo.
Pa mí no hay mayor hazaña
que pasarme varios días
recorriendo pulperías
y salones de campaña.
Donde quiera me doy maña
pa improvisar al destajo.
Pero el teatro en que trabajo,
generalmente en un bar
y el escenario, un billar
o algún cajón boca abajo.
Dispués que caliento el buche
con algún licor de parra,
“desenfundo” la guitarra
dejando abierto el estuche
pa que todo el que me escuche
deposite su “presente”.
Anuncio un verso a la gente
y, si hay algún gaucho rico,
agarro y se lo dedico
“desinteresadamente”.
Y en cuantito la canción
me da los primeros cobres,
les tomo el tiempo a los pobres
pa no andar con distinción.
“La leyenda del Mojón”,
“La Cuenta”, “Cimarroniando”
y mil temas les van dando
rebenque a las horas lerdas.
…Se me gastarían las cuerdas
pero el repertorio… ¡Cuando!
Con el ojo centinela,
esperando que alguien “ponga”,
entre milonga y milonga
le doy “alce” a la vihuela;
la miro, le doy franela
y hago como que la templo.
Si llega “un Diez”, lo contemplo
y antes de echarlo al montón,
se lo muestro a la reunión
pa que le sirva de ejemplo.
Si la “cosecha” es escasa
y no sube la tarifa,
vendo números de rifa
en cualquier hoja de estraza.
El premio lo da la casa
siguiendo una vieja huella;
y la clásica botella,
después que ha sido sortiada,
vuelve a mis manos, donada
y yo me quedo con ella.
Payando soy oportuno
con las damas y los hombres;
pues memorizo sus nombres
y los digo uno a uno.
Cuando me olvido de alguno
y a tartamudear empiezo,
salvándome del tropiezo
algún “pierna” me lo sopla,
el soplido se hace copla
y la copla se hace un peso.
No hay ninguna situación
que yo en mi bien no aproveche;
mientras la vaca “da leche”
pa ordenar soy un campeón.
Pero la cotización
se hace cada vez más baja
y al fin, como el que trabaja
precisa sus ratos de ocio,
doy por cerrao el negocio
y hago el recuento de caja.
No puedo seguir la fiesta
si me dejan de dar plata;
que la cuerda más barata
dimasiao riales me cuesta!
…Y con la mirada puesta
en otro pueblo cercano,
salgo en busca de “más grano”
lo mismo que la gallina
…o como una golondrina
cuando se acaba el verano.
Abel Soria
De “Cimarrón sin güelta”