Me inculcaron mis padres: “nunca ignores
que respetar es un mandato santo.
Toda insolencia ofende. Y por lo tanto
debes tratar de usted a los mayores”.
Acatando tan sabios pormenores
obedecí, durante no sé cuánto,
reservando el tuteo –tierno encanto-
sólo para coetarios y menores.
Llevo mucha existencia transcurrida
siempre juntando tiempo sin medida
como quien saca peces en la red.
Y exclamo, preparando mi partida.
¡Si habré cumplido años en mi vida,
que ya no tengo a quién decirle “usted”!
Abel Soria
De “¡Qué yunta pa' una cinchada!”