Quien chupa y no comparte su botella
suele ser un chambón, porque no mira
que el sabor de la caña no está en ella
sino en los buenos diálogos que inspira.
Adornando mi pobre mobiliario
más viejo que la flauta de Bartola,
no falta una botella en el armario
que no destapo nunca estando solo.
Me acuerdo que la tengo solamente
–y “acompaño” en un vaso no muy ancho-
cuando algún caminante, algún pariente
o algún amigo llega por mi rancho.
La caña en soledad no me divierte.
Yo tomo mi copita proseadora
sólo con las visitas. Y por suerte
tengo visitas cada cuarto de hora.
Abel Soria
de "Boleadoras de piedra"