Al lector

Es el anhelo que más me inquieta
ser el poeta grande y florido;
y cuando ansío que cristalice,
alguien me dice muy al oído:
-Ah, gorrioncillo de alas pequeñas,
en vano sueñas alzar tu vuelo!
Tan sólo el cóndor de alas muy grandes
sube a Los Andes, cerca del cielo.
Pero no importa, porque yo pienso:
Si al mar inmenso, las noches bellas l
e dan el cielo como un halago,
también al lago caen estrellas!

Abel Soria
De “Cimarrón sin güelta”